Tronos

Trono procesional del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas

El trono procesional del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas es una de las obras cumbres procesional malagueña, diseñado específicamente para realzar la imponente imagen del crucificado tallado por Francisco Palma Burgos. Estrenado en el año 1944, el diseño y la ejecución de las andas corrieron a cargo del propio Palma Burgos, quien concibió una obra de marcado carácter neobarroco que destaca por su fuerza expresiva, volumen y monumentalidad, en perfecta consonancia con el carácter litúrgico, solemne y la histórica vinculación militar de esta sección de la cofradía.

La estructura del cajillo está realizada en madera profusamente tallada y recubierta en su totalidad por pan de oro fino, lo que dota al conjunto de una deslumbrante luminosidad dorada que resalta los complejos volúmenes de la ornamentación. El diseño destaca por sus líneas sinuosas, potentes roleos y perfiles arquitectónicos de gran dinamismo. En los paramentos del trono se distribuyen diferentes cartelas y relieves escultóricos integrados en la propia hojarasca dorada, los cuales desarrollan un programa iconográfico representado por un busto de Santo Domingo de Guzmán y otro la Dolorosa, así como los símbolos representativos de la hermandad.

El conjunto se ilumina mediante cuatro grandes hachones o velones situados en las esquinas, igualmente tallados y dorados, que proyectan una luz austera, directa y noble sobre la imagen del Cristo de la Buena Muerte.

El conjunto iconográfico del Calvario se completa con la imagen de Santa María Magdalena, situada a los pies de la Cruz y labrada igualmente por Francisco Palma Burgos en el año 1945, con la que recuperaba la composición histórica anterior a 1931.

Para su salida procesional el Jueves Santo el trono utiliza un sistema de ocho varales y es portado por 240 personas.

1944. Trono de Francisco Palma Burgos en C/ Granada.

Trono procesional de Nuestra Señora de la Soledad

Estrenado en el año 2006, el trono de Nuestra Señora de la Soledad fue realizado por el tallista Antonio Ibáñez, según el diseño de Jesús Castellanos. El dorado correspondió a Manuel Calvo. El diseño realizado mantuvo la misma estructura formal del trono anterior, que databa de 1941, por expreso deseo de la congregación que deseaba mantener su disposición ochavada, única en Málaga, y que, además, respetaba de manera precisa la colocación del palio también ochavado tan característico de la corporación.

El cajillo presenta una profusa riqueza en talla barroca donde las cartelas se inspiran directamente en los medallones que decoran los paramentos laterales del altar mayor de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán. Cada cartela está concebida como un conjunto de hojas barrocas que envuelven un medallón central, sostenido por dos angelotes que a su vez portan guirnaldas estofadas.

La imaginería auxiliar que ocupa estos medallones fue realizada por Encarnación Hurtado, desplegando un programa iconográfico de hondo sentido eclesial y corporativo:

Virgen del Rosario: Interpretación preciosista del cuadro de Alonso Cano custodiado en la Catedral de Málaga, representando la advocación dominica por excelencia y primera Patrona de la Armada.

Inmaculada Concepción: Inspirada en el lienzo de Claudio Coello expuesto también en la seo malacitana.

Virgen del Carmen: Reproducción interpretada de la imagen que se venera en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, estrechando los lazos institucionales con la Armada.

Las ánforas laterales son diseño de Jesús Castellanos y ejecutadas en los Talleres Villarreal en 1990, así como la candelería de plata de ley, compuesta por 81 candelabros que oscilan entre los 40 y los 98 centímetros de altura, cuyos diseños ornamentales recuerdan de forma armónica elementos propios del trono.

Finalmente, el palio se sustenta sobre unas históricas barras de orfebrería, labradas en el año 1947 por el prestigioso taller de Manuel Seco Velasco, que culminan la excelencia artística de este trono procesional.

Para su salida procesional el Jueves Santo el trono utiliza un sistema de ocho varales y es portado por 260 personas.

2006. Presentación del Trono de Nuestra Señora de la Soledad.

Trono del Cristo

Autor: Francisco Palma Burgos (1943). Madera tallada, dorada y policromada. Estilo neobarroco. Estructura de tronco piramidal, con un frente dotado de un ancho cornisamiento curvado y cuatro hachones en sus esquinas. De esta forma, se establece un conjunto armónico perfecto que realza la imagen. Hay que destacar la iconografía que aparecen en los laterales: los bustos de Santo Domingo de la Calzada y la Dolorosa, del mismo modo que el escudo de la Congregación en el frontal y el de La Legión en la parte trasera. En 2001 el trono fue restaurado por Rafael Ruiz Liébana, con la consolidación, reposición y dorado de sus partes. Tiene ocho varales. La imagen de María Magdalena a los pies del Crucificado forma el Calvario sobre un monte de espuma expandida y fibra de vidrio.

Dimensiones: 438 centímetros de largo, 288 de ancho y 142 de alto.

Peso: 2.650 Kg.

Hombres de trono: 242.

Trono del Cristo

Autor: Francisco Palma Burgos (1943). Madera tallada, dorada y policromada. Estilo neobarroco. Estructura de tronco piramidal, con un frente dotado de un ancho cornisamiento curvado y cuatro hachones en sus esquinas. De esta forma, se establece un conjunto armónico perfecto que realza la imagen. Hay que destacar la iconografía que aparecen en los laterales: los bustos de Santo Domingo de la Calzada y la Dolorosa, del mismo modo que el escudo de la Congregación en el frontal y el de La Legión en la parte trasera. En 2001 el trono fue restaurado por Rafael Ruiz Liébana, con la consolidación, reposición y dorado de sus partes. Tiene ocho varales. La imagen de María Magdalena a los pies del Crucificado forma el Calvario sobre un monte de espuma expandida y fibra de vidrio.

Dimensiones: 438 centímetros de largo, 288 de ancho y 142 de alto.

Peso: 2.650 Kg.

Hombres de trono: 242.

La escultura, que costó 30.000 de las antiguas pesetas y sufragadas por un grupo de congregantes, es una reinterpretación del original, que realizara Pedro de Mena. Es lo que algunos han llamado la recreación admirable de lo único, la recreación del Cristo de Mena, aunque no es una copia exacta. Las diferencias entre ambos Cristos son obvias: el de Palma presenta unas proporciones un poco más grandes, la pierna izquierda descansa sobre la derecha (en el de Mena es al contrario), tiene los cabellos de forma distinta y el anudado del paño de pureza lo tiene en el lado derecho, mientras que Mena lo talló en la parte izquierda. Pero en líneas generales coinciden la plástica de la escultura y el tamaño de los brazos, que son más cortos con respecto al resto de la imagen. A pesar de todo ello, el Cristo continúa llamándose de Mena recordando al que desapareció, que dio y da nombre y se le conoce popularmente, desde sus orígenes, a esta cofradía. En 2008 fue restaurado por Maite Real Palma, que realizó los trabajos de limpieza y recuperación del mismo.
 
El rostro del crucificado de Palma representa la muerte personificada. Tiene la boca entreabierta y se le aprecian los detalles de los dientes y la lengua. Por las sienes cae la sangre de la corona de espinas (que un congregante elabora cada año y que se le impone antes de la salida procesional) hasta empapar y enlazar los cabellos rizados. Las manos y los pies, desfigurados. Los brazos y las piernas están amoratados. Los ojos inertes. El reguero de sangre fluye por todo el cuerpo, del mismo modo que el que mana de la herida del costado derecho. Cristo pende de una cruz arbórea yerto, aunque su cuerpo, de complexión fuerte, irradia amor. Todo está consumado. Una imagen que impresiona, que impacta. Todo una lección de anatomía, según describe el doctor Aurelio Díaz en su estudio anatómico de la talla, que es de estilo neobarroco.

María Magdalena

Peso: 3.996 Kg

Hombres de trono: 254

 

Autor: Antonio Ibáñez Vallés, tallista sevillano, que ejecutó la obra interpretando el diseño y bajo la dirección de Jesús Castellanos. El dorado correspondió a Manuel Calvo Carmona. Estrenado en 2006. Presenta la misma forma y envolvente del anterior trono –que diseñara el congregante Enrique Ruiz del Portal en 1941– especialmente por la circunstancia de respetar la colocación del palio ochavado, y por exigencias de la Congregación, que deseaba mantener la forma única del trono en Málaga. Tiene ocho varales.

Está realizado en roble real, dorado con oro fino de ley, (oro doble de 23/75 Kilt.). Las dimensiones del proyecto son: 4,50 metros de largo, por 3,70 de ancho, y una altura del cajillo de 87 centímetros. La mesa metálica, con diseño y cálculo del catedrático de la Universidad de Málaga y cofrade José Espejo, la realizó el cerrajero Rafael Galán, bajo la dirección de Francisco León.

Presenta una riqueza en talla barroca de los elementos del cajillo. Las cartelas se inspiran en los medallones que existen en los paramentos laterales del altar mayor de Santo Domingo, y a tal fin, concibe cada cartela como hojas barrocas que envuelven un medallón, sostenido por dos preciosos angelotes y que a su vez sostienen guirnaldas estofadas.

La imaginería auxiliar del trono, que se sitúa en los citados medallones centrados en las cartelas, se ejecutó en el taller de Encarnación Hurtado, en Sevilla, y se basan en una interpretación preciosista del cuadro de Alonso Cano que existe en la Catedral de Málaga, y que representa a la Virgen del Rosario, advocación dominica por excelencia y primera Patrona de la Armada. La segunda imagen, que es la Inmaculada Concepción, está inspirada, también en la Catedral malacitana, en un cuadro de Claudio Coello. La tercera cartela está presidida por una Virgen del Carmen, reproducción interpretada de la imagen que se venera en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando. Por último, se encuentra la imagen de la Patrona de Málaga, la Virgen de la Victoria, en un altar que recuerda el dosel que lleva en su trono procesional, en el lugar que ocupa la cuarta cartela, en la parte trasera del trono.

La candelería, diseñada y fabricada por Talleres Villarreal, en plata de ley, que consta de 81 candelabros, desde 40 centímetros hasta los 98 del tamaño superior. Estos candelabros recuerdan elementos del trono, como las ánforas, nudos de las barras de palio, macollas del palio, etc.

Las barras de palio corresponden al taller de orfebrería de Manuel Seco Velasco (1947).

Manto de procesión

La obra, que fue realizada por el bordador malagueño Salvador Oliver Urdiales tras plasmar el diseño creado por Jesús Castellanos, se estrenó el Jueves Santo del año 2011. Una pieza en la que se emplearon tres años de ejecución, para los aproximadamente 200 kilos de peso, que constituyen 35 metros cuadrados sobre terciopelo negro de algodón alemán y rematado con una puntilla artesanal de 5 metros y un fleco de morilleras de 20 metros. Todo ello da lugar a un manto de grandes dimensiones: 7,20 metros de largo y 4,90 metros de ancho.

Destaca la variedad de la puntada y la ejecución de la técnica de la hojilla, de grandes volúmenes. Asimismo, resalta el vástago central, que consta de una gran ánfora de rosas y calas. El diseño se fragmenta en las vistas, las triangulaciones superiores, en las elipses decorativas y la greca. Así, por un lado, se ha proyectado un sinuoso juego de eses en las vistas que configuran los caracoles que la estructuran y ascienden a la parte superior. También destacan elementos vegetales como los tallos y las hojas que surgen del nudete inferior.

En las triangulaciones superiores se marcan las líneas del recorte del manto, y en las elipses se crea una amplia variedad decorativa que rompe la monotonía de las sucesivas repeticiones en todo el conjunto, alternando elipses interiores y exteriores. En cambio, la greca reviste todo el perímetro, a excepción de las vistas, con fragmentaciones determinadas por la composición de la pieza.

Entre los innumerables aspectos que merecen la pena detenerse no hay que olvidar las tres cartelas formando un triángulo invertido en la zona inferior. En la central se ubica la heráldica dominica con las estrellas de seis puntas en referencia a Santo Domingo; para la cartela del lateral derecho se incluye el anagrama mariano, para hacer alusión a la Santísima Virgen como reina coronada y purísima; y en la parte izquierda, la rosa de los vientos, que simboliza a María como protectora que dirige y señala nuestro rumbo a buen puerto.

Manto de procesión

La obra, que fue realizada por el bordador malagueño Salvador Oliver Urdiales tras plasmar el diseño creado por Jesús Castellanos, se estrenó el Jueves Santo del año 2011. Una pieza en la que se emplearon tres años de ejecución, para los aproximadamente 200 kilos de peso, que constituyen 35 metros cuadrados sobre terciopelo negro de algodón alemán y rematado con una puntilla artesanal de 5 metros y un fleco de morilleras de 20 metros. Todo ello da lugar a un manto de grandes dimensiones: 7,20 metros de largo y 4,90 metros de ancho.

Destaca la variedad de la puntada y la ejecución de la técnica de la hojilla, de grandes volúmenes. Asimismo, resalta el vástago central, que consta de una gran ánfora de rosas y calas. El diseño se fragmenta en las vistas, las triangulaciones superiores, en las elipses decorativas y la greca. Así, por un lado, se ha proyectado un sinuoso juego de eses en las vistas que configuran los caracoles que la estructuran y ascienden a la parte superior. También destacan elementos vegetales como los tallos y las hojas que surgen del nudete inferior.

En las triangulaciones superiores se marcan las líneas del recorte del manto, y en las elipses se crea una amplia variedad decorativa que rompe la monotonía de las sucesivas repeticiones en todo el conjunto, alternando elipses interiores y exteriores. En cambio, la greca reviste todo el perímetro, a excepción de las vistas, con fragmentaciones determinadas por la composición de la pieza.

Entre los innumerables aspectos que merecen la pena detenerse no hay que olvidar las tres cartelas formando un triángulo invertido en la zona inferior. En la central se ubica la heráldica dominica con las estrellas de seis puntas en referencia a Santo Domingo; para la cartela del lateral derecho se incluye el anagrama mariano, para hacer alusión a la Santísima Virgen como reina coronada y purísima; y en la parte izquierda, la rosa de los vientos, que simboliza a María como protectora que dirige y señala nuestro rumbo a buen puerto.

Palio

Ochavado. Se ejecutó en 2001 en los Talleres de Fernández y Enríquez de Brenes (Sevilla) manteniendo el diseño del anterior (Leopoldo Padilla-1948) y sustituyendo la gloria central, que representaba el escudo de la Congregación por el escudo pontificio.

Halo, ánforas y saya

El halo es diseño de Fernando Prini, realizado por el orfebre Manuel Valera (Córdoba, 2016). Es el halo con el que la imagen fue coronada canónicamente el 11 de junio de 2016 en la Catedral de Málaga.

Las ánforas son diseño de Jesús Castellanos ejecutados en los Talleres Villarreal (1990).

La saya es una pieza bordada en oro sobre terciopelo negro ejecutada por el bordador malagueño Joaquín Salcedo, siguiendo el dibujo del diseñador Curro Claros, y con cuatro ángeles de Encarnación Hurtado. Es la saya de coronación de la Virgen (2016).

Patrimonio

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