Glorificación de la Soledad (Juan de Ávalos)

En el año 1975, la Congregación de Mena introdujo una modificación en su sección mariana al sustituir su tradicional imagen por el conjunto escultórico de la Glorificación de la Soledad, una obra encargada al escultor extremeño Juan de Ávalos y Taborda.

El grupo escultórico concebido por Ávalos, realizado en madera de abebay y policromado directamente sobre ésta, presentaba una propuesta iconográfica alejada de los cánones de las dolorosas tradicionales de la Semana Santa andaluza:

La imagen de la Virgen, descendiendo del Gólgota tras la muerte de Cristo, se situaba en el eje central de la composición enmarcada bajo un arco formado por cuatro ángeles que portaban un sudario. La talla carecía de los atributos habituales de las imágenes de vestir, tales como manto calado, palio o corona exenta.

A los pies de la efigie mariana se disponían las figuras de San Juan, Santiago Apóstol (licencia del autor hacia el patrón de España) y las tres Marías (María Magdalena, María de Cleofás y María Salomé), configurando una escena de carácter sacro-narrativo.

El trono procesional, que no llegó a terminarse, complementaba la iconografía del grupo e incluía detalles específicos en su estructura, destacando la presencia de dieciséis ángeles tallados instalados en las cabezas de los varales.

Primera salida procesional de la Soledad de Ávalos desde el interior de la antigua nevera.
Detalle de la Soledad de Ávalos.

Recepción y trayectoria en el culto externo

La presentación de la obra en la Semana Santa de 1975 generó una notable expectación en el ámbito cofrade malagueño. No obstante, la estética contemporánea y conceptual del conjunto supuso una ruptura drástica con las líneas barrocas predominantes en la Semana Mayor de la ciudad, lo que provocó una falta de asimilación y aceptación mayoritaria por parte del público y de la propia corporación.

Tras evaluar la situación, la junta de gobierno de la Congregación determinó en 1979 suspender el uso de este conjunto en la estación de penitencia del Jueves Santo. Tras una vigencia de cuatro años en el culto externo (1975-1978), se acordó recuperar la imagen anterior de estilo antequerano de Nuestra Señora de la Soledad.

Estado actual de conservación

En la actualidad, la imagen de la Virgen de la Soledad realizada por Juan de Ávalos está depositada para su veneración en el convento de las Hermanas de la Compañía de la Cruz de Málaga. Por su parte, las demás imágenes y elementos del conjunto permanecen desmontadas y custodiadas en las dependencias de almacenamiento de la cofradía, a la espera de un destino definitivo.

En 1975, la cofradía llevó a cabo un cambio considerable al sustituir la Virgen por la Glorificación de la Soledad, grupo escultórico y trono realizado por Juan de Ávalos. Con la salida procesional se creó una gran expectación en toda la Málaga cofrade. La estética del nuevo trono, que rompía con el estilo barroco de la Semana Santa malacitana, no se vio apoyado por la mayoría de los malagueños. Es por lo que la junta directiva decide cuatro años más tarde volver a sacar en procesión a la anterior imagen. El grupo que representaba la Glorificación de la Soledad reflejaba la imagen de la Virgen en el centro, bajo un arco de cuatro ángeles que la enmarcaban portando un sudario, sin manto, ni palio, ni corona. A los pies de la Virgen figuraba San Juan, Santiago y las tres Marías. Otro de los detalles del trono eran las cabezas de varal, en los que había 16 ángeles tallados. La imagen de la Virgen recibe veneración en el convento de las Hermanitas de la Cruz y el trono se encuentra en unos almacenes sin conocer cual será su destino o continuar en el anonimato.
Nuestra Señora de la Soledad Coronada es una Dolorosa del siglo XVIII adquirida por la cofradía en la localidad malagueña de Antequera. De autor anónimo, aunque recientemente el historiador Jesús Romero Benítez atribuye la autoría al escultor antequerano Antonio del Castillo y fechándola en 1692. Una talla de estilo antequerano que se muestra con sus manos cerradas y cuyo peculiar tocado compuesto de una amplia gasa, de la que uno de sus extremos cae sobre su manto, le confieren un sello de personalidad muy distinguida, además de aparecer vestida con un terno negro, que casa con su advocación secular. Como atributo luce un halo.

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