La procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte en la noche del Jueves Santo posee una singularidad que forma parte inseparable de la identidad de la Semana Santa de Málaga: la presencia de la Legión. Esta vinculación, forjada a lo largo de un siglo, ha trascendido lo meramente ceremonial para convertirse en una relación profunda de devoción, respeto y tradición compartida.
Su origen se encuentra en los años 20 del siglo pasado, cuando, con motivo de la guerra de África, Málaga se convirtió en puerto de tránsito para los militares que embarcaban hacia el Protectorado, al tiempo que acogía a los heridos que regresaban del conflicto. Esta cercanía propició que los miembros de la Legión visitaran habitualmente nuestra capilla, quedando su fundador, Millán-Astray, profundamente impresionado por la fuerza y el fervor que transmitía la Imagen del Santísimo Cristo. Fruto de este continuo acercamiento entre ambas instituciones, en 1928 la Congregación nombra a todos los caballeros legionarios como sus Hermanos Predilectos, proclamando la Legión al Cristo de la Buena Muerte como su Santo Protector.
Un hito especialmente significativo tuvo lugar en 1930, cuando se instauró por primera vez la guardia legionaria ante el Santísimo Cristo en la capilla de Santo Domingo. Con ello se daba continuidad a la tradición de la exposición solemne del Cristo para su veneración, asumiendo los caballeros legionarios una custodia, anteriormente realizada por los propios congregantes, y que, desde entonces, se mantiene cada Semana Santa, congregando a miles de fieles y visitantes.
A lo largo de los años, esta relación ha contribuido a reforzar la devoción castrense hacia el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, hasta el punto de que hay una Imagen suya en todos los acuartelamientos legionarios, donde preside actos y celebraciones militares. Igualmente, es de reseñar la presencia del estandarte del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, orlado por los guiones de los Tercios y de las banderas legionarias, que, de acuerdo con la tradición, está cada año en posesión de un Tercio, quien lo custodia para fomentar la devoción de los Caballeros Legionarios a su Protector, realizándose la rotación y entrega en acto público y solemne, en Málaga, con motivo de su traslado para la guardia de honor al Stmo. Cristo y posterior desfile procesional.
Momentos de especial relevancia han jalonado esta historia compartida, como el desembarco en el puerto de Málaga, en octubre de 1993, de la Agrupación Táctica Canarias procedente de Bosnia-Herzegovina tras una misión humanitaria. Aquel acto, presidido por Su Majestad el Rey Juan Carlos I, se desarrolló ante la Imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, trasladado expresamente al recinto portuario por petición del Mando de la Legión, donde recibió honores por parte del contingente, en su mayoría integrado por Caballeros Legionarios.
La vinculación quedó oficialmente refrendada en el año 2000, cuando el entonces arzobispo castrense de España, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, aprobó el decreto por el que el Santísimo Cristo de la Buena Muerte fue nombrado protector oficial de La Legión. Este reconocimiento institucional vino a confirmar una relación ya profundamente arraigada en la historia, la fe y la vida tanto de la Congregación de Mena como de la Legión.